Páginas

sábado, maio 03, 2025

La historia del Buen Samaritano


                                                          


 En Lucas 10:25-37, Jesús cuenta una de sus parábolas más poderosas: la historia del Buen Samaritano. Comienza con la pregunta de un experto en la ley religiosa: “¿Y quién es mi prójimo?” En respuesta, Jesús pinta un cuadro vívido de compasión que aún hoy nos habla profundamente.

Un hombre viajaba de Jerusalén a Jericó cuando fue atacado por ladrones, quienes lo despojaron, lo golpearon y lo dejaron medio muerto.

Pasó un sacerdote, vio al hombre y siguió de largo por el otro lado del camino. Luego pasó un levita, otro líder religioso, e hizo lo mismo. Pero un samaritano —alguien de un grupo despreciado por los judíos— vio al hombre herido y se conmovió profundamente.

No solo sintió lástima. Actuó. Vendó sus heridas, lo llevó a una posada y pagó por su cuidado.

Jesús terminó la historia con una pregunta: “¿Cuál de estos tres piensas que fue el prójimo del hombre?” La respuesta era clara: el que tuvo misericordia de él.

Esta parábola no trata solo de ayudar a alguien necesitado. Se trata de romper barreras de raza, religión y estatus. El samaritano no preguntó quién era el hombre ni si merecía ayuda. Simplemente vio a un ser humano sufriendo y respondió con amor.

En un mundo donde es fácil apartarse del sufrimiento o juzgar quién es “digno”, Jesús nos llama a un estándar diferente: uno de compasión radical y desinteresada.

¿Quién es tu prójimo? Cualquiera que necesite amor. Y ese tipo de amor no solo cambia una vida —cambia el mundo.

Nenhum comentário:

Postar um comentário